Tics nerviosos en niños: qué son, qué hacer y cuándo consultar
Tics nerviosos en niños: tipos, cuáles son pasajeros, qué los empeora, cómo responder en casa y en el colegio, cuándo ir al pediatra y qué tratamientos hay.
Parpadear mucho, arrugar la nariz, carraspear una y otra vez, encoger los hombros sin motivo: los tics nerviosos en niños son mucho más frecuentes de lo que se piensa, sobre todo en edad escolar. La mayoría son pasajeros, van y vienen por temporadas y no tienen mayor importancia. Aun así preocupan, sobre todo cuando son muy llamativos o cuando otros niños empiezan a fijarse.
Dos cosas conviene tener claras desde el principio: tu hijo no los hace a propósito, y la forma en que reaccionan los adultos influye mucho en cómo los vive.
Qué son los tics
Un tic es un movimiento o un sonido repentino, rápido, repetitivo y sin finalidad, que el niño hace de forma involuntaria. Muchos niños mayores cuentan que antes notan una sensación incómoda (un picor, una tensión, una necesidad urgente) que se alivia al hacer el tic. Por eso pueden aguantarlo un rato, pero no indefinidamente, igual que cuesta aguantar un estornudo.
Motores y vocales
Los tics motores son movimientos: parpadear, guiñar un ojo, hacer muecas, mover la cabeza, encoger los hombros, tocar objetos o saltar. Los vocales o fónicos son sonidos: carraspear, toser sin estar resfriado, sorber por la nariz, ruiditos con la garganta, gruñidos o repetir sílabas o palabras.
Simples y complejos
Los simples son breves y mueven pocos músculos, como un parpadeo, un gesto de la nariz o un carraspeo, y son los más habituales. Los complejos son más elaborados y parecen intencionados: una secuencia de movimientos, tocar algo de una forma determinada, imitar gestos o repetir frases.
Lo frecuente y lo transitorio
Suelen aparecer por primera vez entre los 5 y los 7 años, aunque pueden empezar antes, y son más frecuentes en niños que en niñas. Lo típico es que empiecen por un tic motor en los ojos, la cara o el cuello, que cambien con el tiempo (desaparece un parpadeo y semanas después llega un carraspeo) y que fluctúen: épocas de más intensidad y otras en las que casi no se notan. Muchos niños los controlan mejor en el colegio y tienen más al llegar a casa o al final del día.
La mayoría desaparecen solos en menos de un año. Cuando duran menos de un año se habla de tics transitorios o provisionales; si se mantienen más tiempo, solo motores o solo vocales, se consideran crónicos. Solo una pequeña parte se cronifica, y en muchos de ellos tienden a suavizarse al final de la adolescencia.
¿Y el síndrome de Tourette?
Es un trastorno de tics en el que hay varios tics motores y al menos uno vocal, no necesariamente a la vez, durante más de un año y con inicio en la infancia. Es mucho menos frecuente que los tics transitorios y lo diagnostica un especialista tras una valoración cuidadosa. La imagen de las películas, con insultos y palabras malsonantes (coprolalia), solo aparece en una minoría de casos. Si te preocupa, coméntalo con el pediatra en lugar de sacar conclusiones por tu cuenta.
Qué empeora los tics
Los tics tienen una base biológica: no se deben a una mala educación ni a que el niño «sea nervioso». Pero hay cosas que los aumentan durante un tiempo. El estrés y la tensión (exámenes, cambios, conflictos, el inicio de curso), el cansancio y la falta de sueño, y las emociones intensas, también las buenas: un cumpleaños, la víspera de las vacaciones, un partido.
También los empeora que se hable de ellos. Comentarlos o pedirle que pare hace que esté más pendiente de esa sensación previa, y suelen ir a más. Los ratos de inactividad, como mucho tiempo frente a una pantalla o esperando, y en algunos niños los catarros, también influyen.
En cambio, suelen disminuir cuando está concentrado en algo que le gusta (deporte, música, leer, dibujar, jugar) y casi siempre desaparecen durante el sueño.
Qué hacer como padres
- Ignora el tic, no al niño. No reacciones ni comentes cada vez que aparece; sigue la conversación con normalidad.
- Tranquilízate tú primero. Saber que los tics son frecuentes y casi siempre pasajeros quita mucha preocupación, y tu calma se contagia.
- Si él saca el tema, explícaselo con sencillez: «Es un movimiento que tu cuerpo hace solo. A muchos niños les pasa y no es culpa tuya».
- Cuida el sueño y las rutinas, y busca actividades que le relajen y le concentren: deporte, música, manualidades, juego al aire libre.
- Revisa las fuentes de estrés que puedas identificar: demasiadas extraescolares, presión por las notas, conflictos.
- Refuerza lo que hace bien y transmítele que los tics no le definen.
- Si vas a consultar, apunta qué tics hace, desde cuándo y cuándo aumentan. Un vídeo corto grabado con discreción ayuda al médico, sobre todo si en la consulta no los hace.
Qué no hacer
No le pidas que pare («deja de parpadear», «para ya con ese ruido»): puede aguantar un rato, pero luego el tic vuelve con más fuerza y el esfuerzo le tensa. No le riñas ni le castigues, porque no los hace a propósito. Evita imitarle o bromear sobre ello aunque sea con cariño, comentarlo delante de otros o vigilarle todo el rato para ver si los hace: lo nota y se pone más tenso. Y no busques remedios por tu cuenta ni le des suplementos o fármacos sin indicación médica.
El colegio y las burlas
Los tics pueden llamar la atención de otros niños, y algunos niños con tics sufren comentarios, imitaciones o burlas. Eso aumenta su ansiedad y, con ella, los tics.
Cómo coordinarte con el colegio
- Informa al tutor, sobre todo si los tics son llamativos, para que entienda que son involuntarios y no una falta de respeto o de atención.
- Pide que no se le llame la atención por los tics en clase ni se le pida que los controle.
- Valorad pequeñas adaptaciones si hacen falta: poder salir un momento del aula cuando la necesidad es muy fuerte, más tiempo en los exámenes si los tics le interrumpen o un sitio algo más discreto.
- Hablad de cómo responder a las burlas: el profesorado puede intervenir y trabajar el respeto a las diferencias.
Cómo preparar a tu hijo
Ayúdale a tener una respuesta sencilla para cuando le pregunten: «Son tics, mi cuerpo lo hace solo. No se pega ni me duele». Practicadla en casa. Algunos niños prefieren que el profesor explique a la clase, en general, qué son los tics; otros prefieren que no se hable del tema. Respeta lo que elija.
Si sufre burlas repetidas, no quiere ir al colegio o le notas más triste, revisa la guía sobre señales de acoso escolar.
Relación con la ansiedad, el TDAH o el TOC
En algunos niños los tics van acompañados de otras dificultades. No quiere decir que tu hijo las vaya a tener, pero conviene conocerlas.
La ansiedad no causa los tics, pero el estrés los intensifica, y algunos niños con tics viven pendientes de lo que piensen los demás. La guía sobre ansiedad infantil te ayudará a reconocer sus señales. El TDAH es lo que con más frecuencia se asocia a los tics, sobre todo cuando son persistentes: si notas inquietud, impulsividad o problemas de atención en varios ámbitos, coméntalo con el profesional (tienes más información sobre TDAH en niños). Y algunos niños tienen síntomas de TOC: pensamientos repetitivos que les angustian y cosas que sienten que deben hacer de una forma concreta (ordenar, comprobar, tocar algo un número de veces). A veces cuesta distinguir un tic complejo de una compulsión, y eso lo valora el especialista.
En la mayoría de los niños con tics transitorios no hay nada de esto. Basta con estar atentos sin alarmarse.
Cuándo consultar al pediatra, al neuropediatra y al psicólogo
El pediatra, primer paso
Si los tics duran varias semanas, van a más, son muy llamativos o preocupan en casa, empieza por el pediatra. Los valorará, descartará otras causas y decidirá si hace falta derivar. Los tics transitorios o leves suelen poder seguirse desde atención primaria.
El neuropediatra
Suele intervenir cuando los tics son muy intensos, duran más de un año, combinan tics motores y vocales, interfieren mucho en la vida del niño o hay dudas sobre el diagnóstico. Las decisiones sobre tratamiento médico corresponden siempre al especialista. Si además hay ansiedad, TOC o problemas de conducta importantes, puede intervenir salud mental infanto-juvenil.
El psicólogo infantil
Conviene consultar con un psicólogo infantil cuando los tics le causan malestar, vergüenza o le hacen evitar situaciones; cuando le duelen, le molestan o interfieren en el colegio o en sus actividades; cuando sufre burlas por ellos; cuando hay ansiedad, preocupaciones excesivas, problemas de atención o conductas repetitivas añadidas, o cuando el pediatra o el neuropediatra recomiendan una intervención conductual.
En nuestro directorio puedes encontrar psicólogos especializados en TOC y tics.
Tratamientos psicológicos para los tics
El primer paso, casi siempre, es explicar bien a la familia (y si hace falta al colegio) qué son los tics y cómo evolucionan. En muchos casos no se necesita más. Cuando los tics interfieren en su vida, existen terapias conductuales con buen respaldo, como la reversión del hábito o la intervención conductual integral para tics (CBIT), adecuadas sobre todo a partir de la edad escolar, cuando el niño puede participar activamente.
A grandes rasgos, el niño aprende a reconocer cuándo aparece el tic y, sobre todo, la sensación que lo anuncia. Después entrena un movimiento discreto e incompatible con el tic, que hace al notar esa sensación hasta que la necesidad pasa. Se analiza en qué momentos y lugares aumentan los tics para cambiar pequeñas cosas del entorno, se trabaja el manejo del estrés y la familia aprende a acompañar sin presionar.
No se trata de que el niño «aguante» a base de fuerza de voluntad, sino de que aprenda habilidades concretas para manejarlos y reducir su impacto. En casos más intensos, el especialista puede valorar además medicación.
Preguntas frecuentes
¿Los tics nerviosos en niños son graves?
Casi nunca. Son frecuentes en la infancia, suelen ser simples y la mayoría desaparecen solos en meses. Consulta con el pediatra si duran varias semanas, son muy llamativos, interfieren en su vida o le hacen sentir mal.
¿Debo decirle a mi hijo que deje de hacer el tic?
Mejor no. Pedirle que pare hace que esté más pendiente de la sensación previa y, aunque se contenga un rato, el tic suele volver con más fuerza. Funciona mejor no comentarlo y seguir con naturalidad.
¿Los tics infantiles se deben a los nervios?
No exactamente. Tienen una base neurológica y no se deben a que el niño sea nervioso ni a cómo le educáis. Lo que sí pasa es que el estrés, el cansancio y las emociones intensas los aumentan temporalmente.
¿Tener tics significa que mi hijo tiene síndrome de Tourette?
No. La mayoría de los niños con tics tienen tics transitorios. El síndrome de Tourette requiere varios tics motores y al menos uno vocal durante más de un año, y lo diagnostica un especialista.
¿Qué tratamiento existe para los tics en niños?
Muchos no necesitan tratamiento. Cuando interfieren en su vida, hay terapias conductuales que le enseñan a reconocer la sensación previa y a usar una respuesta alternativa. El pediatra o el neuropediatra valorarán qué opción conviene en cada caso.
Si los tics de tu hijo te preocupan, en nuestro directorio puedes buscar un psicólogo infantil en tu provincia o ver los psicólogos infantiles cerca de ti con experiencia en tics y ansiedad.
Fuentes
- Tics (Protocolos diagnósticos y terapéuticos en Pediatría). Asociación Española de Pediatría, 2022.
- Tics. Familia y Salud (AEPap), actualizado en 2016.
- Tics. NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), revisado en 2023.