Depresión infantil: señales, diferencias con la tristeza y qué hacer
Cómo distinguir la tristeza normal de la depresión en niños y adolescentes, señales según la edad, cómo actuar en casa y cuándo pedir ayuda profesional.
Durante mucho tiempo se pensó que los niños no podían deprimirse. Hoy se sabe que sí: la depresión infantil existe, puede aparecer a cualquier edad y se vuelve más frecuente conforme se acercan a la adolescencia. Antes de la pubertad afecta por igual a niños y niñas; en la adolescencia, más a ellas. Se puede tratar, y cuanto antes se detecta, mejor responde.
Lo que sigue no sustituye a la valoración de un profesional, pero puede ayudarte a ver si lo que le pasa a tu hijo es tristeza normal o algo más y a dar el primer paso.
Si tu hijo habla de morir, de hacerse daño o de que no merece la pena vivir, tómalo siempre en serio. No le dejes solo y busca ayuda de inmediato. En caso de peligro, llama al 112. Puedes llamar también al 024, la línea de atención a la conducta suicida (gratuita y disponible a cualquier hora), o a la Fundación ANAR en el 900 20 20 10, que atiende a niños y adolescentes (para familias, el 600 50 51 52).
Tristeza o depresión: cuál es la diferencia
Un niño puede estar triste porque ha perdido un partido, se ha peleado con un amigo o ha muerto su mascota. Esa tristeza tiene un motivo, es proporcionada y se alivia con el tiempo, el consuelo o algo que le guste. La depresión es otra cosa:
| Tristeza normal | Posible depresión | |
|---|---|---|
| Duración | Horas o días | Al menos dos semanas, casi todos los días |
| Motivo | Suele haber una causa clara | Puede no haberla, o la reacción es desproporcionada |
| Alcance | Sigue disfrutando de otras cosas | Pierde interés por casi todo |
| Consuelo | Se anima con apoyo o distracción | Le cuesta mucho animarse aunque se le apoye |
| Impacto | Mantiene su vida diaria | Afecta al colegio, al sueño, a las relaciones |
Tras una pérdida importante, una tristeza intensa durante un tiempo es esperable. Si es vuestro caso, un profesional especializado en duelo infantil puede orientaros.
Señales de depresión en niños
Los niños no suelen decir "estoy deprimido". Lo que más despista a los padres es que, en muchos, el ánimo que predomina no es la tristeza sino el mal humor: se enfadan con facilidad, tienen más rabietas o explotan por nada. La guía de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud señala la irritabilidad como un síntoma característico a estas edades.
Otras señales frecuentes:
- Deja de disfrutar de juegos, deportes o amigos que antes le gustaban. Todo le aburre.
- Se queja a menudo de dolor de tripa, de cabeza o de cansancio sin causa médica clara, o pide quedarse en casa sin estar enfermo.
- Le cuesta dormirse, se despierta mucho o duerme más de lo habitual.
- Come más o menos que antes, o cambia de peso.
- Prefiere estar solo, evita a los amigos, se encierra en su cuarto.
- Bajan las notas, le cuesta concentrarse, se olvida de las cosas.
- Dice cosas como "soy tonto", "nadie me quiere", "todo me sale mal", y se siente muy culpable.
- Llora con facilidad o lleva muy mal las críticas.
- Está sin energía, lento, apático, y se esfuerza menos en clase.
- Hace comentarios sobre la muerte o sobre desaparecer.
No tienen que darse todas. Lo que cuenta es que haya un cambio respecto a cómo era, que dure y que afecte a varias facetas de su vida.
Cómo se manifiesta según la edad
En los más pequeños
En educación infantil es poco frecuente y difícil de identificar. Puede verse como pérdida de interés por el juego, irritabilidad constante, regresiones (volver a conductas de etapas anteriores), problemas de sueño o de alimentación, y juegos en los que se repiten temas tristes o de pérdida.
En primaria
Predominan la irritabilidad, las quejas físicas, los problemas en el colegio, el aislamiento de los compañeros y las frases negativas sobre sí mismos. Algunos niños se vuelven muy dependientes de sus padres. Tienes más información en la sección de primaria.
En la adolescencia
Los síntomas se parecen más a los de los adultos: tristeza profunda, desesperanza, sensación de vacío, aislamiento, cambios marcados de sueño y apetito, abandono de actividades. Pueden aparecer conductas de riesgo, consumo de alcohol u otras sustancias y autolesiones. Es la etapa en que más atención merece cualquier comentario sobre la muerte o el suicidio. Consulta también la sección de adolescentes.
Separarla de los altibajos de la adolescencia no siempre es fácil. La pista está en la intensidad, la duración y el impacto: un adolescente con cambios de humor sigue teniendo amigos, intereses y momentos buenos; uno deprimido los va perdiendo.
Qué puede influir
Casi nunca hay una sola causa, sino varios factores que se suman y se refuerzan:
- Antecedentes de depresión u otros problemas de salud mental en la familia.
- Acontecimientos estresantes: separación de los padres, pérdidas, cambios de colegio, enfermedades.
- Acoso escolar o rechazo de los compañeros.
- Otras dificultades, como ansiedad, TDAH o dificultades de aprendizaje que generan frustración continuada.
- Experiencias traumáticas o situaciones de maltrato.
- Un temperamento más sensible o tendente a la autocrítica.
La depresión no es culpa de los padres ni del niño. No es falta de voluntad ni ganas de "hacerse la víctima".
Qué hacer si sospechas que tu hijo está deprimido
Habla con él
Busca un momento tranquilo. Cuéntale lo que has notado sin juzgar ("te veo más cansado y triste últimamente, y me preocupa") y pregúntale cómo se siente. Escucha más de lo que hablas. Si no quiere hablar, no insistas demasiado, pero que sepa que estás ahí.
No le quites importancia a lo que siente
"Con todo lo que tienes, no tienes motivos para estar triste" o "anímate, que no es para tanto" se dicen con cariño, pero le transmiten que lo que siente no está justificado y aumentan su culpa.
Pregunta directamente si lo crees necesario
Si te preocupa que piense en hacerse daño, pregúntaselo con calma y sin rodeos. Hablar del suicidio no lo provoca; abre la puerta a pedir ayuda. Si responde que sí, busca ayuda profesional ese mismo día.
Mantén rutinas y pequeños planes
Un horario de sueño regular, comidas en familia, algo de ejercicio y ratos agradables juntos, mejor al aire libre, aunque sean cortos, ayudan a sostener el ánimo. No le obligues a todo, pero tampoco le dejes aislarse del todo.
Habla con el colegio
El tutor o el orientador pueden contarte cómo está en clase y con los compañeros, y poner medidas de apoyo mientras se recupera.
Consulta con un profesional
Si los cambios duran más de dos semanas o afectan claramente a su vida, pide valoración. Puedes empezar por el pediatra, que descartará causas médicas y te orientará, o ir directamente a un psicólogo infantil.
Cómo se trata
El tratamiento lo decide un profesional tras una evaluación completa y depende de la edad y la gravedad. La psicoterapia es el tratamiento de primera elección. En adolescentes, la guía del Sistema Nacional de Salud recomienda sobre todo la terapia cognitivo-conductual y la interpersonal; en niños, además de la cognitivo-conductual, la terapia familiar y otras adaptadas a su edad, a menudo con juegos, cuentos y la participación de los padres. Se trabaja la forma de pensar sobre uno mismo, la recuperación de actividades agradables, la resolución de problemas y las relaciones.
Los padres participan para entender lo que ocurre y aprender a apoyar al niño; en algunos casos se recomienda terapia familiar. En los casos moderados o graves, la guía recomienda derivar a la unidad de salud mental infanto-juvenil, donde el psiquiatra valora si hace falta añadir medicación. Es una decisión que se toma con la familia y exige seguimiento médico estrecho.
Cuídate tú también
Acompañar a un hijo con depresión agota y preocupa mucho. Apóyate en tu pareja, tu familia o tus amigos, y pide orientación para ti si la necesitas. Un adulto que está bien sostiene mucho mejor.
Puedes buscar psicólogos especializados en depresión infantil en el directorio de psicólogos infantiles. La guía sobre cómo elegir psicólogo infantil te ayudará a dar con el profesional adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Un niño pequeño puede tener depresión?
Sí, aunque es poco frecuente antes de primaria y se nota de forma distinta que en los adultos: más irritabilidad, quejas físicas, pérdida de interés por el juego y regresiones. La valoración debe hacerla un profesional con experiencia en infancia.
¿Cómo sé si mi hijo adolescente está deprimido o es la edad?
Los cambios de humor de la adolescencia van y vienen, y el chico mantiene amigos e intereses. Si la tristeza o la irritabilidad duran semanas, abandona actividades, se aísla y su vida diaria se resiente, conviene consultar.
¿Hablar del suicidio con mi hijo puede darle ideas?
No. Preguntar de forma directa y tranquila no aumenta el riesgo; le permite expresar lo que siente y pedir ayuda. Si te dice que lo ha pensado, busca ayuda profesional de inmediato o llama al 024.
¿La depresión infantil se cura?
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de los niños y adolescentes mejoran claramente. Las recaídas son frecuentes, por eso conviene mantener el seguimiento y aprender a reconocer las señales de alerta.
Fuentes
- Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y Adolescencia. Actualización. Guía rápida. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y Avalia-t (Guías de Práctica Clínica en el SNS), 2018.
- Depresión infantil: lo que los padres necesitan saber. Nemours KidsHealth, revisado en 2021.
- 024. Línea de atención a la conducta suicida. Ministerio de Sanidad.