Acoso escolar

Ciberacoso: señales y qué hacer si tu hijo lo sufre

Ciberacoso en niños y adolescentes: formas más comunes, señales de alerta, cómo actuar paso a paso, guardar pruebas, hablar con el colegio y cuándo denunciar.

Por el equipo editorial 4 fuentes 9 min de lectura Actualizada el 27 de octubre de 2026

El ciberacoso es el acoso entre menores que se produce a través del móvil, las redes sociales, los juegos en línea o la mensajería: insultos, amenazas, humillaciones, exclusión de grupos, difusión de fotos o rumores, suplantación de identidad. Se hace a propósito y se repite en el tiempo. Si sospechas que tu hijo lo sufre, lo primero es escucharle con calma, no culparle, guardar las pruebas antes de borrar nada y avisar al colegio. Si hay amenazas, chantaje o difusión de imágenes íntimas, además, hay que denunciar.

A diferencia del acoso cara a cara, el ciberacoso no se queda en la puerta del colegio: entra en casa y en la habitación a cualquier hora, y lo que se publica puede llegar a muchísima gente en minutos. Por eso angustia tanto.

Si necesitas ayuda ahora: la Fundación ANAR atiende gratis y de forma confidencial a niños y adolescentes en el 900 20 20 10, a cualquier hora; los adultos pueden llamar al Teléfono ANAR de la Familia y los Centros Escolares, 600 50 51 52. El Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio de Educación es el 900 018 018 (gratuito, 24 horas). Para dudas de ciberseguridad (bloquear, denunciar un perfil, proteger cuentas o pedir la retirada de contenidos) está el 017 de INCIBE. Si hay un peligro inmediato, llama al 112.

Ciberacoso o pelea

No todo conflicto en internet es ciberacoso. Para hablar de acoso suele haber intención de hacer daño (no es una broma que ambos disfrutan), repetición y un desequilibrio de poder: la víctima no consigue defenderse porque son varios contra uno, porque el agresor es anónimo o porque tiene algo que puede usar contra ella. En internet una sola publicación puede tener un efecto repetido, porque se comparte y se vuelve a ver una y otra vez.

Muchas veces es la continuación de un acoso que ya existe en el colegio. Si quieres profundizar en el acoso presencial, consulta la guía sobre señales de acoso escolar.

Formas más habituales

  • Insultos y amenazas por mensajes privados, comentarios o audios.
  • Exclusión deliberada: echarle del grupo de clase o crear un grupo paralelo para hablar mal de él.
  • Humillación pública con fotos o vídeos comprometidos, memes, montajes o capturas de conversaciones privadas.
  • Perfiles falsos con su nombre, o entrar en su cuenta para publicar haciéndose pasar por él.
  • Rumores o mentiras para dañar su reputación.
  • Acoso en videojuegos: insultos constantes, boicot en las partidas, expulsión de equipos.
  • Difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, o chantaje con ellas. Es especialmente grave y requiere actuar de inmediato.

Otra cosa distinta es el contacto de adultos que se hacen pasar por menores para ganarse su confianza con fines sexuales. No es acoso entre iguales, pero las señales pueden parecerse y hay que actuar igual de rápido: guardar pruebas, no enfrentarse al adulto y denunciar.

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Señales de alerta

Muchos chavales no lo cuentan por vergüenza, por miedo a empeorar las cosas o por temor a que les quiten el móvil. Fíjate en cambios como estos, sobre todo si aparecen varios a la vez.

Con el móvil: se pone nervioso, triste o enfadado al recibir notificaciones; deja de usarlo de golpe o, al contrario, no se separa de él y lo revisa con angustia; tapa la pantalla cuando te acercas, borra conversaciones o cierra cuentas sin explicación; ya no cuenta lo que hace en internet.

En el ánimo y la conducta: tristeza, irritabilidad o aislamiento que no sabe explicar, reacciones exageradas ante bromas, problemas de sueño o de apetito, dolores de cabeza o de tripa los días de colegio, bajada de las notas, rechazo a ir a clase o a extraescolares, cambios bruscos de amistades, comentarios negativos sobre sí mismo o de desesperanza.

Lo que más frena a un chaval para pedir ayuda es el miedo a la reacción de los adultos. Si sabe que no le vas a castigar ni a quitar el móvil por contarlo, es mucho más probable que confíe en ti.

Cómo actuar paso a paso

1. Escucha sin juzgar

Si te lo cuenta, o si lo descubres tú, tu primera reacción pesa mucho. Mantén la calma aunque por dentro estés furioso. Ayudan frases como "gracias por contármelo, has hecho muy bien", "no es culpa tuya, nadie merece que le traten así" o "vamos a solucionarlo juntos y no haré nada sin contártelo antes". Evita preguntas que culpabilizan, del tipo "¿por qué mandaste esa foto?". Ahora toca protegerle.

2. No respondas a los agresores

Ni tu hijo ni tú debéis contestar, provocar ni amenazar a los agresores o a sus familias. Responder suele alimentar el acoso.

3. Guarda todas las pruebas

Antes de bloquear o borrar nada:

  • Haz capturas de mensajes, comentarios, publicaciones y perfiles en las que se vean la fecha, la hora y el usuario que los envía. Mejor conversaciones completas que imágenes sueltas.
  • Guarda los enlaces de las publicaciones y de los perfiles.
  • Conserva audios, vídeos e imágenes recibidos.
  • Apunta una cronología: qué pasó, cuándo y quién estaba implicado.
  • Guarda copia en un lugar seguro, fuera del móvil del niño.

Si hay imágenes íntimas de un menor, no las reenvíes ni las guardes en tu dispositivo: anota dónde están publicadas y comunícalo directamente a las autoridades.

4. Bloquea y denuncia en la plataforma

Con las pruebas a salvo, bloquea a los agresores y usa las herramientas de denuncia de la red social, el juego o la aplicación, mejor junto a tu hijo. Revisa la privacidad de sus cuentas, cambia contraseñas si alguien ha podido entrar y activa la verificación en dos pasos. Si dudas sobre cómo hacerlo o cómo pedir la retirada de un contenido, el 017 te orienta.

Si se ha publicado en internet contenido sexual o violento de tu hijo sin su consentimiento, puedes pedir su retirada urgente en el Canal prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos, que tiene un formulario específico para menores. No sirve para contenidos que circulan solo por WhatsApp, Telegram o correo electrónico.

5. Avisa al colegio

Aunque pase fuera del horario escolar, si los implicados son compañeros, el colegio tiene que saberlo y aplicar su protocolo de acoso. Pide una reunión con el tutor o la dirección, lleva las pruebas y la cronología, y pregunta qué medidas van a tomar para proteger a tu hijo y cuándo volveréis a reuniros. Pide por escrito lo acordado. Si el centro no actúa, puedes dirigirte a la inspección educativa.

6. Valora la denuncia

Algunas situaciones pueden ser delito y conviene denunciarlas ante la Policía Nacional, la Guardia Civil, la policía autonómica o la Fiscalía de Menores: amenazas graves o repetidas, difusión de imágenes íntimas o chantaje con ellas, suplantación de identidad, acoso persistente con daño importante y cualquier contacto de un adulto con intenciones sexuales. Lleva las pruebas. Si no tienes claro si tu caso es denunciable, pide orientación en el 600 50 51 52 de ANAR.

7. Cuida cómo está

Resolver lo práctico es solo una parte. Puede necesitar tiempo para recuperar la tranquilidad y la confianza. Mantén las rutinas, apoya sus amistades de confianza y las actividades que le sientan bien, y vigila su ánimo en las semanas siguientes.

Qué no hacer

  • Quitarle el móvil como castigo: se sentirá castigado por ser la víctima y la próxima vez no lo contará. Otra cosa es acordar con él pausas si le vienen bien.
  • Minimizar con un "son cosas de niños" o "pasa de ellos".
  • Actuar a sus espaldas. Cuéntale los pasos que vas a dar y escucha sus miedos.
  • Enfrentarte por tu cuenta a los agresores o a sus familias. Hazlo a través del colegio y, si procede, de las autoridades.
  • Publicar el caso en redes: le expone todavía más.

Prevención

Habla de internet con naturalidad y pregúntale qué aplicaciones usa y con quién juega. Acordad normas sobre privacidad, qué se comparte y con quién; la guía de adolescentes y redes sociales te da ideas. Enséñale a no compartir fotos ni datos personales y a pensar antes de publicar, y a entender que reírse de un contenido humillante o reenviarlo también hace daño.

Y déjale clara tu disponibilidad: "Si alguna vez te pasa algo en internet que te hace sentir mal, cuéntamelo. No me voy a enfadar contigo". Ajusta además el uso de pantallas a su edad; en la especialidad de uso de pantallas encontrarás profesionales que orientan a familias.

Cuándo pedir ayuda psicológica

El ciberacoso puede dejar huella aunque haya terminado. Consulta con un psicólogo infantil o de adolescentes, o empieza por el pediatra, si tu hijo muestra tristeza, ansiedad o miedo intensos que no mejoran, si ha dejado de ir al colegio o evita a sus compañeros, si su autoestima ha quedado muy tocada o si tiene pesadillas, problemas de sueño o síntomas físicos persistentes. Si habla de no querer vivir, de hacerse daño o se autolesiona, busca ayuda de inmediato.

En el directorio puedes encontrar profesionales especializados en acoso escolar que trabajan con el niño y con la familia.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si no quiere que lo cuente en el colegio?

Escucha sus miedos, que suelen ser a que el acoso empeore o a que le señalen. Explícale que el colegio tiene protocolos para protegerle y que tú vas a estar presente, y acordad juntos cómo hacerlo. Su seguridad va primero, pero implicarle en las decisiones le ayuda a sentirse acompañado y no expuesto.

¿Cómo se guardan bien las pruebas?

Con capturas en las que se vean la fecha, la hora y el usuario, los enlaces de publicaciones y perfiles y una cronología de lo ocurrido, todo guardado en un lugar seguro. Las imágenes íntimas de menores no se reenvían: anota dónde están y comunícalo a las autoridades.

¿Puede actuar el colegio si pasa fuera del horario escolar?

Sí. Si los implicados son alumnos del centro, afecta a la convivencia escolar y el colegio debe activar su protocolo. Además, muchas veces es la prolongación de lo que ocurre en clase o en el patio.

¿Cuándo hay que denunciar a la policía?

Cuando hay amenazas, chantaje, difusión de imágenes íntimas, suplantación de identidad, acoso persistente con daño importante o contacto de un adulto con intenciones sexuales. Lleva todas las pruebas. Si dudas, el teléfono de ANAR para familias (600 50 51 52) puede orientarte.

¿Qué puede hacer el 017 de INCIBE?

Es una línea gratuita y confidencial de ayuda en ciberseguridad. Te orienta para configurar la privacidad, bloquear y denunciar perfiles, recuperar cuentas comprometidas o pedir la retirada de contenidos.

¿Y si descubro que es mi hijo quien acosa?

Tómalo en serio sin humillarle. Habla con él para entender qué ha pasado, ayúdale a ponerse en el lugar del otro, exígele que pare y colabora con el colegio. Si hay un patrón de conducta agresiva, un psicólogo puede ayudaros a entender qué hay detrás y a reconducirlo.

Si tu hijo está pasando por una situación de ciberacoso y necesitáis apoyo, en nuestro directorio puedes buscar un psicólogo infantil o de adolescentes en tu provincia o consultar profesionales que ofrecen atención online.

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