¿Cuándo llevar a un niño al psicólogo? Señales que conviene no pasar por alto
Cómo distinguir lo que es propio de la edad de lo que merece una consulta: señales por etapas, qué observar en casa y en el colegio, y qué hacer si dudas.
Todos los niños pasan por rachas: miedos, rabietas, épocas de tristeza o de rebeldía. La mayoría forman parte del desarrollo y se pasan solas o con algo de paciencia. La pregunta útil no es si a tu hijo "le pasa algo", sino si lo que le pasa le hace sufrir o le impide hacer su vida: aprender, jugar, dormir, relacionarse o estar a gusto en casa.
Tres preguntas antes de decidir
- ¿Cuánto dura? Una semana mala tras una mudanza es esperable. Si el problema se mantiene más de dos o tres semanas o va a más, merece atención.
- ¿Cuánto interfiere? Si afecta al colegio, a las amistades, al sueño, a la comida o a la convivencia, es motivo claro para consultar.
- ¿Cuánto sufre? Hay niños que no dan guerra a nadie y lo pasan mal por dentro. Su malestar ya es razón suficiente.
Si alguna respuesta te inquieta, pedir una consulta no te compromete a nada. A veces basta con una o dos sesiones de orientación para la familia.
Señales según la edad
De 0 a 3 años
- Hacia el año no balbucea, no señala ni hace gestos como decir adiós, no responde a su nombre o apenas mira a los ojos.
- No dice palabras sueltas a los 18 meses o no une dos palabras por su cuenta a los 2 años.
- Pierde palabras o habilidades sociales que ya tenía. Esto hay que consultarlo siempre, sea cual sea la edad.
- Tiene problemas de sueño o de alimentación muy intensos que no mejoran.
Aquí el primer paso es el pediatra, que puede derivar a un servicio de atención temprana.
De 3 a 6 años
- Rabietas muy frecuentes, largas o con agresividad, que no van a menos con la edad.
- Miedos que le impiden separarse de vosotros, ir al colegio o dormir.
- Dificultades claras para jugar con otros niños o para comunicarse.
- Retrocesos que se alargan después de un cambio importante: vuelve a hacerse pis, habla como un bebé.
De 6 a 12 años
- Le cuesta mucho aprender a leer, escribir o calcular pese al esfuerzo.
- Problemas de atención, inquietud o impulsividad tanto en casa como en el colegio.
- Preocupaciones constantes, o dolores de tripa o de cabeza antes de ir a clase sin causa médica.
- Tristeza, irritabilidad o pérdida de interés por lo que antes le gustaba.
- Aislamiento, no tener amigos o indicios de que le están acosando.
Adolescencia
- Cambios bruscos de carácter, de amistades o de rendimiento.
- Encierro prolongado en su habitación y abandono de actividades.
- Cambios importantes en la alimentación o preocupación excesiva por el peso.
- Consumo de alcohol u otras drogas, uso descontrolado de pantallas o apuestas.
- Autolesiones o comentarios sobre no querer vivir.
Cuando conviene consultar aunque el niño "esté bien"
Una separación, la muerte de un familiar cercano, una enfermedad grave en casa, una adopción o acogida, un cambio de país o haber presenciado algo muy duro. En estos momentos una orientación profesional ayuda a prevenir. No quiere decir que el niño vaya a desarrollar un problema, sino que la familia tendrá más recursos para acompañarle.
Qué hacer si tienes dudas
- Observa y anota durante un par de semanas: qué pasa, cuándo, con quién y qué ocurre justo antes. Te servirá mucho en la consulta.
- Habla con el tutor. Saber cómo está en clase y en el patio completa mucho la imagen.
- Consulta al pediatra para descartar causas médicas (audición, visión, sueño, tiroides…). Es un buen sitio para plantear la preocupación, y conforme crece conviene dejar que tu hijo hable un rato a solas con él.
- Si la preocupación sigue, busca un psicólogo infantil cerca de ti. Antes, echa un vistazo a la guía sobre cómo elegirlo.
Cómo explicárselo a tu hijo
No lo presentes como un castigo ni como algo que se hace porque "se porta mal". Funciona mejor algo sencillo y sincero, adaptado a su edad: "Vamos a ir a hablar con una persona que ayuda a los niños cuando tienen preocupaciones o cosas que les cuestan. Hablaremos, jugaremos y buscaremos ideas juntos". Con adolescentes, implícales en la decisión y respeta que quieran cierta intimidad con el terapeuta.
Preguntas frecuentes
¿Llevar a mi hijo al psicólogo significa que tiene un trastorno?
No. Muchas consultas terminan con pautas para la familia y sin ningún diagnóstico. El psicólogo también ayuda a atravesar etapas difíciles o a entender mejor cómo es tu hijo.
¿Es mejor esperar a ver si se le pasa?
Si el problema dura semanas, va a más o le hace sufrir, esperar suele complicarlo. Consultar pronto permite intervenir con menos esfuerzo y evita que se sumen otros problemas, como una autoestima tocada.
¿Hay una edad mínima para ir al psicólogo?
No. Con bebés y niños pequeños se trabaja sobre todo con la familia y a través del juego, a menudo dentro de los servicios de atención temprana.
Fuentes
- Cómo hablar de salud mental con su hijo y el pediatra. Academia Americana de Pediatría (HealthyChildren.org), 2021.
- 11 señales de un trastorno psiquiátrico. Child Mind Institute.
- Señales de alerta de los trastornos del espectro autista. Curso de Actualización Pediatría, Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), 2017.
- 024. Línea de atención a la conducta suicida. Ministerio de Sanidad.